TRANSFORMACIONES

miércoles, 20 de agosto de 2008

Horizonte renovado

Ahora el horizonte ha cambiado.
No tienen nuestros brazos el espacio completo
para estrecharse con otros
ni nuestras bocas el tiempo
para deshacerse en historias increíbles.
La piel ya no puede sentir
La picazón del pasto ni recibir la sombra de las flores.
No se oye el canto de los pájaros
y han muerto las tentaciones individuales.
Pero nuestros ojos, o al menos los míos,
se regocijan con las alturas,
descubriendo los seres que corren como hormigas,
aprendiendo que los conejos no caminan,
encontrando que es más fácil saltar muros
que dar vueltas eternas a las fortalezas,
dándose cuenta que el espacio no es tan pequeño como parece,
escuchando cómo el viento se regocija
cantándonos en los oídos
para que las mentes dejen de saber
y empiecen a entender.
Viendo que a la ciudad la gobiernan las cruces
y los muertos escondidos
y que hay montañas tras de las cuales
se va el atardecer.

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