Espacio en el que caben todas mis manifestaciones escritas. Tanto las que aspiran a ser poema o cuento, como los simples ejercicios de pensamiento en voz alta.
jueves, 20 de junio de 2013
Génesis
lunes, 17 de septiembre de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Siempre estuve impregnada de rock
Así como la vida
jueves, 8 de marzo de 2012
Invitación
Invitación:
A echar discurso desde la práctica
Arrancarse las etiquetas
Des - someterse, despercudirse, descontrolarse
Arañar, morder, patalear
Discutir, in-permitir, refunfuñar
Des - silenciar, antonimar,
Crear.
Des – pertenecer, contraviar, escandalizar
Des - arrodillarse, in – perdonar, oscurecer,
Desadornar, chillar, desacordar,
Inservir, des – escuchar, derrumbar,
Mala-mular, carcajear, desnudar,
Corromper, despintar, ensordecer.
Desordenar, explotar, manchar,
Des-lavar, desflorecer, sangrar,
Escupir, desenrollarse, desencajar,
Indecentir, despedazar, rebasar.
Ordinariar, ausenciar, remolinar,
Enmontarse, enmatarse, cerrarse,
Des-convivir, animalecer
Escrituriar.
COLECCIÓN DE MAÑANAS Y MEDIODÍAS
Todo parece normal. El guardaespaldas se asegura de que hayamos conquistado un terreno seguro, y va a esconderse en su guarida. Al mediodía, cuando volvamos a vernos, le hablaré de los árboles que crecieron en mi ausencia, los amigos que efectivamente desaparecieron, los monstruos, pero también príncipes, que estamos encontrando en el atardecer.
Tres. Hoy formamos una competencia de aventamiento de animales. Primero fue la tortuga. Volaba sorprendiendo a los niños adormilados de cuarto. Y yo gritaba desesperadamente para que me permitieran rescatarla. Luego el gato. Se le erizaban sus pelos y afilaba las garras al caer. Los demás reían y el monstruo solo podía condescender. Subía la tortuga conmigo, bajaba el gato. Bajaba yo tras del gato, y antes caía la tortuga. De esta forma transcurrió toda mi clase de ciencias naturales. Fue tan divertido!.
Cuatro. A las señoras matas que cargamos hoy hasta el refugio, les puse su respectivo nombre. Margarita, la que yo cargué, la de hojas más cortitas. Y Eugenia, que luce mayor, por sus hojas más grandes. Las dos son de la familia cheflera. No se crea que es una costumbre banal la de ponerle nombres a las matas. Es una herencia. La tía Marta Atomarté acostumbraba a ponerle nombre y apellido a los animales. Uno de ellos, el pato, se llamaba Belarmino Sepúlveda. Tenía sus dos metros cuadrados de habitación, todo un pent-house. ( Las gallinas y palomas, vivían hacinadas en jaulitas en las que apenas podían moverse sin pisotear a sus compañeras). El día en que murió Belarmino Sepúlveda, la noticia se extendió por varios kilómetros, hasta llegar a oídos del tío Carlos Julio. Murió Belarmino Sepúlveda, le dijeron con gravedad. - ¿Quién era ese? El señor de la esquina, de los Sepúlveda del almacén de zapatos?, preguntó. Y con la tía Marta nos burlamos hasta quedar sin alientos. Ahora que la tía también se fue, se me hace justo seguir con la tradición. No solo los animales tendrán nombre y apellido, también las matas. En la noche, con la ayuda de un acompañante, les asigné familia. Margarita Olivares y Eugenia Montealegre, se llaman ellas.
Cinco. Tigris está enfermo. El otro día tuvo una pelea con Lucas y perdió los dos ojitos. Entonces anda ciego. Lo tenemos anestesiado, pero cuando se despierte va a entrar en depresión. Peor que cuando se me perdió en el Carrefour. Ese día hice carteles con su foto para volverlo a encontrar. Hice un mural con una piedra naranja, en el muro de una droguería, y me vine llorando desde esa esquina, hasta mi casa. Al día siguiente volvimos al almacén, a preguntar si alguien lo había visto. Y sí, ahí estaba! Me estaba esperando! Pero estuvo muy bravo conmigo los días siguientes, no me quería hablar, decía entre dientes que yo lo había abandonado. Pasaron dos semanas para que quisiera reconciliarse conmigo. Luego tuvo la feroz pelea, en la que quedó ciego. Su hijo Éufrates está muy preocupado con él ( aunque también perdió sus dos brazos en una gresca ). Tengo que comprarle su par de ojos mañana.
Seis. Hoy en clase me preguntaron a quemarropa, qué había leído en la vida. Quedé casi paralizada y empecé a escupir títulos de libros rusos que empecé y dejé abandonados. Luego la pregunta fue más cerrada: qué fue lo primero que leyó? Peor por ahí. Está usted apelando a ejercicios de memoria que para mí son muy difíciles. No recuerdo dónde estuve ayer a esta misma hora, haciendo qué, ni con quién. Ahora sí voy a recordar lo primero que leí. Pero cuando el fusilamiento pasó a otras personas, me puse a pensar: A ver, recuerde, qué fue lo primero que leyó. Como un ejercicio de regresión. Cuál es la cosa más remota que recuerda haber leído. Y tratando de responder eso, se apareció un libro. No lo leía yo. Me lo recitaba él con su vozarrón. Y yo entraba en un estado de embobamiento escuchándolo, viendo los dibujitos, y le pedía que me lo leyera muchas veces… Allá arriba, muuuy arriba, está la luna, pompa de jabón, colgada de las barbas del viento. Ese libro, esa voz y ese poema, son los culpables de todo. En esos días se me rayó la cabeza. Si podía, no? Muy difícil?
jueves, 19 de enero de 2012
Escondida
martes, 30 de agosto de 2011
Nueva metamorfosis
lunes, 9 de mayo de 2011
El abuelo
A veces al abuelo viene a atormentarlo la muerte. Se le aparece en los sueños o se manifiesta en forma de fiebre. Entonces él amanece con la angustia dibujada en el rostro, y nos pide que llamemos a sus hijos para ver si aún están vivos, o nos advierte que alguno se quiere morir, porque él hace varias noches que no encuentra sosiego, que tiene que abrigarse muy bien para poder dormir.
Ojalá la muerte fuera tan bondadosa de avisar que se va a aparecer, de mandar una cartita morada diciendo: ya le toca el turno, o advertirle a los familiares: estén pendientes que me voy a llevar a fulano. Pero la maldita se aparece en cualquier momento, especialmente cuando a uno se le ha ocurrido pensar que todo es feliz, y agradecer a quien corresponda por las bondades que le ha brindado. Como para que uno siempre tenga presente que ella existe. Emerge diciendo: ¿Qué creyó? ¿Que era inmortal? Y luego suelta una estrepitosa carcajada.
Sin embargo, ninguno tiene derecho a arrebatarle la angustia al abuelo, a él lo distrae pensar en las manifestaciones del más allá. Pensar que la muerte es una señora bondadosa que vendrá con carnaval previo y anestesia, que lo mantendrá avisado cada vez que quiera aparecer.
Las palabras
Las palabras que nacen luego de trasegar dificultosamente por el bosque lleno de fango, lluvia, ramas espinosas y el frío pegado a los huesos, son diáfanas, ignoran las luchas internas que operan en cada uno de los seres que las leen, son unas criaturillas salvajes, indomables, incapaces de meterse en esos cuadritos que las mentes han fabricado. Aunque les sorprende ser igualmente objeto de cariño y ganas de llevarlas de paseo, que de poderosas patadas que las lanzan a un cajón llamado olvido, saben que acá, en los intrincados laberintos del alma, siempre tendrán un refugio.
sábado, 17 de julio de 2010
LOS PORTEROS
Personajitos soñadores,
Cuya peor arma
No es el revólver que cargan,
Sino su maldita costumbre
De creerse emperadores.
MALTRATO ANIMAL
¿De donde salió la carne que estoy a punto de comerme?
Seguramente de un ser
A quien ataron y asesinaron
Combinando todas las formas de crueldad.
O tal vez de otro
Cuyo crecimiento forzaron
A punta de veneno.
O de uno al cual
Aniquilaron con dinamita.
En eso consistirá mi almuerzo.
SEGUNDO HOGAR
Un lugar
En el que corre libre la brisa
Y las canciones voladoras,
En donde es posible
Ser el monstruo de las mil cabezas,
Y hay permiso
De jugar con las sillas y los papeles,
Puede convertirse fácilmente
En un segundo hogar.
UN DEMONIO
Pequeño como niño,
Transita silente entre sus calderas,
Lanzando a veces
Carcajadas sardónicas
O miradas furiosas.
Mientras ha proscrito
Toda palabra
O asomo de afecto,
Se prepara obstinadamente
Para su autodestrucción.
LOS HIJOS DERROTADOS
Salieron de casa
Vistiendo el traje artesanal de la ilusión,
Con destino a una respetable librería.
Su madre, en el hogar,
Se los imaginaba triunfantes,
Habitando ahora bibliotecas particulares,
Repartiendo en muchas voces sus palabras.
Pero al visitarlos
Se los encontró arrumados
En el estante más escondido del lugar,
Como cualquier periódico de la semana pasada.
Y los trajo de regreso, en un abrazo perpetuo.
Ahora canta sus palabras, solo para ella.
PEDRO GUERRA
Ahora solo hay oídos
Para recordar su voz delicada,
Su canción de niña
Habitada por la esperanza,
Emocionada por la vida.
Retraerla en tiempos de calma,
Y acompañarla con otras nuevas
En las que se atravesó la poesía,
Con las que se ha recuperado
La alegría de existir.
MOMENTO
A veces,
Aunque abre la puerta
Para sentarse a dormir,
Un enjambre de voces masculinas
Se le mete a la cabeza
Y le dicta pasos de baile,
Coros de fiesta,
Las palabras
La llevan de la mano,
Y atraviesan el parque
Saltando en los charcos,
Asustando las palomas.
A veces se da cuenta,
Que tiene la alegría
Pegada a la piel.
LENTITUD
Entre más veloz sea nuestra carrera,
Más perceptibles los gritos,
Más fuertes las pisadas en el pavimento,
Y abundante la vida social,
Nos damos cuenta
Que son la paciencia, la lentitud,
la soledad y la calma,
las que constituyen el camino correcto.
CONFUSIÓN
Primero se tiene la convicción
De que todos los grandes escritores
Están ya muertos.
Luego ocurre con la gente
Que ya era anciana cuando uno nació:
Sorprende mucho
Encontrárselos en la calle
Finalmente pasa con las mamás:
No se sabe quién la tiene viva.
Y se considera un atrevimiento,
Ver personas que aparte de ser madres,
Son hijas, nietas, y hasta bisnietas.