Espacio en el que caben todas mis manifestaciones escritas. Tanto las que aspiran a ser poema o cuento, como los simples ejercicios de pensamiento en voz alta.
jueves, 19 de enero de 2012
Escondida
martes, 30 de agosto de 2011
Nueva metamorfosis
lunes, 9 de mayo de 2011
El abuelo
A veces al abuelo viene a atormentarlo la muerte. Se le aparece en los sueños o se manifiesta en forma de fiebre. Entonces él amanece con la angustia dibujada en el rostro, y nos pide que llamemos a sus hijos para ver si aún están vivos, o nos advierte que alguno se quiere morir, porque él hace varias noches que no encuentra sosiego, que tiene que abrigarse muy bien para poder dormir.
Ojalá la muerte fuera tan bondadosa de avisar que se va a aparecer, de mandar una cartita morada diciendo: ya le toca el turno, o advertirle a los familiares: estén pendientes que me voy a llevar a fulano. Pero la maldita se aparece en cualquier momento, especialmente cuando a uno se le ha ocurrido pensar que todo es feliz, y agradecer a quien corresponda por las bondades que le ha brindado. Como para que uno siempre tenga presente que ella existe. Emerge diciendo: ¿Qué creyó? ¿Que era inmortal? Y luego suelta una estrepitosa carcajada.
Sin embargo, ninguno tiene derecho a arrebatarle la angustia al abuelo, a él lo distrae pensar en las manifestaciones del más allá. Pensar que la muerte es una señora bondadosa que vendrá con carnaval previo y anestesia, que lo mantendrá avisado cada vez que quiera aparecer.
Las palabras
Las palabras que nacen luego de trasegar dificultosamente por el bosque lleno de fango, lluvia, ramas espinosas y el frío pegado a los huesos, son diáfanas, ignoran las luchas internas que operan en cada uno de los seres que las leen, son unas criaturillas salvajes, indomables, incapaces de meterse en esos cuadritos que las mentes han fabricado. Aunque les sorprende ser igualmente objeto de cariño y ganas de llevarlas de paseo, que de poderosas patadas que las lanzan a un cajón llamado olvido, saben que acá, en los intrincados laberintos del alma, siempre tendrán un refugio.
sábado, 17 de julio de 2010
LOS PORTEROS
Personajitos soñadores,
Cuya peor arma
No es el revólver que cargan,
Sino su maldita costumbre
De creerse emperadores.
MALTRATO ANIMAL
¿De donde salió la carne que estoy a punto de comerme?
Seguramente de un ser
A quien ataron y asesinaron
Combinando todas las formas de crueldad.
O tal vez de otro
Cuyo crecimiento forzaron
A punta de veneno.
O de uno al cual
Aniquilaron con dinamita.
En eso consistirá mi almuerzo.
SEGUNDO HOGAR
Un lugar
En el que corre libre la brisa
Y las canciones voladoras,
En donde es posible
Ser el monstruo de las mil cabezas,
Y hay permiso
De jugar con las sillas y los papeles,
Puede convertirse fácilmente
En un segundo hogar.
UN DEMONIO
Pequeño como niño,
Transita silente entre sus calderas,
Lanzando a veces
Carcajadas sardónicas
O miradas furiosas.
Mientras ha proscrito
Toda palabra
O asomo de afecto,
Se prepara obstinadamente
Para su autodestrucción.
LOS HIJOS DERROTADOS
Salieron de casa
Vistiendo el traje artesanal de la ilusión,
Con destino a una respetable librería.
Su madre, en el hogar,
Se los imaginaba triunfantes,
Habitando ahora bibliotecas particulares,
Repartiendo en muchas voces sus palabras.
Pero al visitarlos
Se los encontró arrumados
En el estante más escondido del lugar,
Como cualquier periódico de la semana pasada.
Y los trajo de regreso, en un abrazo perpetuo.
Ahora canta sus palabras, solo para ella.
PEDRO GUERRA
Ahora solo hay oídos
Para recordar su voz delicada,
Su canción de niña
Habitada por la esperanza,
Emocionada por la vida.
Retraerla en tiempos de calma,
Y acompañarla con otras nuevas
En las que se atravesó la poesía,
Con las que se ha recuperado
La alegría de existir.