TRANSFORMACIONES

sábado, 17 de julio de 2010

LA MUERTE

Si no se habla de ella,

Aparece en los escritos,

Si no se escribe,

Florece en el pensamiento,

Si no se piensa,

Vuelve a ocurrir.

FINAL

Al final de las grandes batallas,

y aunque el cansancio no permita sonreir,

emerge del cuerpo diminuto

un ave fantástica

y traza en el cielo una estela de fuego

IMÁGENES

I

Una anciana pirinola parada en una esquina,

Con un bastón en sus retorcidas manos,

listo para asestárselo en las costillas

al primer peatón desprevenido que pase por ahí.

II

Un visitante, en el pabellón de enfermos terminales,

se acerca a una habitación, en la que yacen dos de ellos conectados,

y les pide que le bajen el volumen al televisor.

III

En el cementerio, su escuálida presencia

arrastra la escalera de las flores

y se detiene pensando:

sshhh estos manes se van a despertar!

RETRATO

Una mirada hecha de música y olvido,

un silencio omnipotente

que reclama tristeza,

la necesidad de compartirla

NUEVA BITÁCORA

Llenarse los bolsillos de canciones y pepas de mandarina,

burlarse del tiempo y los hombres grises,

caminar al compás de un recuerdo feliz.

VENDEDORES

Algo hermana a los vendedores de buseta

y a los de maletín:

ignoran lo que mascullan,

su mirada parece muerta,

prostituyen la sonrisa.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Resultado

Los ríos de sangre que bajaron por las mejillas resecas e inundaron el lugar que antes era tranquilo como un ángel durmiendo, encontraron su cauce, los surcos de tierra abiertos con las uñas, la inquietud constante, los rejos necesarios para azotar costillas.

Un asunto de entrañas

Las entrañas se revuelven con sólo ver errores de ortografía y peatones atravesados, escuchar vallenatos, señoritas estúpidas, hombres idiotas, soportar mediocridades, oportunismos y perezas con disfraz de dignidad. Por eso es mejor no salir a la calle. Ni abrir el correo. Ni contestar el teléfono. Ni abrir la puerta.

Una solución

Para que mejoraran las cosas sería pertinente hacer una masacre de todas las vecinas chismosas que sólo sirven para pararse en las puertas de sus cuchitriles a mirar qué cara hacen los demás y cuchichear como ratas, rezar cosas que ni siquiera ellas entienden, y hacer expresión de estar oliendo mierda cuando saludan.

Fastidio

El fastidio de tener que soportar un vallenato no es solamente el maldito ruido, sino también la sensación de estar metido entre una buseta con el consiguiente revolcón de tripas, el olor a perfume de silla mezclado con orines viajeros, el calor asfixiante, los sacudones, y la impresión de que todas las personas son malditos choferes.